¿Sabes cómo va el Brexit? Últimos acuerdos firmados.

El acuerdo de retirada del Reino Unido firmado por los 27 miembros de la U.E. establece la salida efectiva el 31 de marzo de 2019.

Existe un periodo de transición hasta el 31 de diciembre de 2020 con la posibilidad de ampliarlo hasta finales de 2022. El Parlamento Europeo deberá votarlo en algún momento aún indeterminado entre enero y marzo 2019. Previamente deberá aprobarlo (o no) el Parlamento Británico.

manifestantes brexit

  • El proceso. ¿Qué cambia? En realidad, prácticamente nada por ahora. Lo acordado constituye más bien un acuerdo político para cumplir tiempos y salvar provisionalmente la situación, ya que no concreta cómo serán las relaciones (comerciales, financieras, etc.) una vez el Reino Unido haya salido tras la fase de transición. Durante dicha fase se mantendrá la situación actual: Reino Unido seguirá en el mercado interior y en la unión aduanera, pero sin voz ni voto en la toma de decisiones. Después, Reino Unido permanecería indefinidamente en la unión aduanera (es decir, mantendrá la regulación comercial actual) si no se encontrase una solución mejor para Irlanda del Norte. Es decir, este acuerdo supone aceptar un Brexit sólo estético o testimonial, pero no práctico o real. Los plazos establecidos son orientativos o representan acuerdos de intenciones puesto que se servirán para ganar tiempo que se empleará en buscar soluciones y, en caso de que no se encontraran, Reino Unido permanecería comercialmente en la U.E. Por eso es bueno para el mercado (bolsas) a corto plazo, pero puede que no tan bueno cuando se interiorice que, como la realidad de salida de la U.E. ni se produce ahora ni en un plazo bien definido, incrementará significativamente la indignación de euroescépticos (de los políticos, pero también de quienes votaron a favor del Brexit) y eso reduce la probabilidad de que el Parlamento Británico apruebe el acuerdo. Por eso el mercado puede realizar una primera interpretación positiva para pasar a continuación a valorarlo negativamente.
  • El acuerdo consta de dos textos. El primero es el Tratado de Retirada de Reino Unido de la U.E., un documento jurídicamente vinculante de 585 páginas que fija los términos de salida. Garantiza el derecho a quedarse de por vida en Reino Unido a los 3,3M de europeos que viven allí (100.000 españoles) y también a los 1,2M de británicos que viven en el continente, se fija en 45.000M de euros la factura de salida para Reino Unido y se recoge una solución para evitar una frontera dura en Irlanda del Norte que, básicamente y en realidad, consiste en que nada cambiará (es decir, Reino Unido seguirá sometido a las reglas comerciales y a la legislación europea incluso hasta 2022). Y el segundo texto es una declaración política de 26 páginas que define cómo serán las relaciones mutuas futuras en base a perseguir “una asociación ambiciosa, amplia, profunda y flexible en materia de comercio y cooperación económica, cooperación policial y judicial, política exterior, seguridad y defensa y otros campos”. Es decir, un acuerdo de intenciones que no concreta aún ningún aspecto relevante. Nada realmente relevante en términos comerciales queda concretado en los 2 documentos firmados.
  • Los riesgos. El Parlamento Británico deberá aprobarlo previamente al P.E. y podría no hacerlo y/o bien el propio Partido Conservador podría sacar adelante la sustitución de May mediante una moción interna. Si el Parlamento Británico rechazase el acuerdo se abrirían 4 escenarios alternativos:

(i) Sustitución del actual Gobierno tory (T.May) por otro también tory pero probablemente dirigido por Boris Johnson, (entre otros posibles) que no reconocería validez al acuerdo firmado y que, también probablemente, llevaría a Reino Unido a solicitar la reapertura de negociaciones con la U.E. o incluso forzaría una salida sin acuerdo. En ese último caso, en el caso de un “no acuerdo”, las relaciones comerciales de la U.E. con Reino Unido se regirían por las normas de la OMC, lo que implicaría empezar de cero para construirlas. Habría que cerrar acuerdos comerciales bilaterales para cada sector de actividad o clase de producto. Ese desenlace bloquearía las relaciones comerciales durante un tiempo y éstas irían restableciéndose a medida que se firmaran los acuerdos de sector o producto. Sería un proceso muy complejo y lento, de manera que llevaría años el desbloqueo completo de las relaciones comerciales y ambas economías sufrirían un severo descenso de actividad imposible de cuantificar ahora. La probabilidad de este desenlace es baja, pero no despreciable.

(ii) Convocatoria de elecciones anticipadas con una nueva victoria de los tories. Las elecciones anticipadas son un desenlace probable en caso de que el Parlamento Británico no apruebe este acuerdo. No se trata de una alternativa remota puesto que tanto los laboristas como muchos de los 315 diputados tories se oponen y los unionistas de Irlanda del Norte o DUP podrían rechazarlo igualmente (y May necesita expresamente que el DUP siga respaldándola para poder mantenerse en el gobierno). Unas elecciones anticipadas en las que ganasen los tories darían lugar a un nuevo gobierno débil (probablemente necesitaría también el respaldo del DUP) que se vería forzado a solicitar la reapertura de negociaciones. Sería como volver a empezar. Al igual que en la hipótesis anterior, la probabilidad es baja pero no despreciable.

(iii) Convocatoria de elecciones anticipadas con victoria de los laboristas (Corbyn). Tiene más probabilidades que la hipótesis n.º 2 si el Parlamento Británico rechazase el acuerdo. Podría desembocar en un 2.º referéndum de desenlace incierto, aunque no sería descartable que ganase la permanencia en la U.E. porque, para cuando el referéndum se celebrase, habrían transcurrido entre 4 y 5 años desde el primero y eso significaría que muchos jóvenes que entonces no pudieron votar (y generalmente los jóvenes votaron por la permanencia) sí lo harían. Probablemente las decisiones económicas que adoptase un Gobierno dirigido por Corbyn desacelerarían seriamente la economía británica, pero como contrapartida probablemente revertiría el Brexit y eso sería mejor para la economía del conjunto de la U.E.

(iv) Brexit sin acuerdo bajo la hipótesis de un nuevo Gobierno tory dirigido por “brexiteros” que bloquee las relaciones entre el Parlamento Británico y la U.E. Equivaldría a admitir que no se ha conseguido ningún avance y eso forzaría a empezar desde cero siguiendo el proceso descrito bajo la hipótesis del punto 1 anterior. La probabilidad de este desenlace es muy baja.

En resumen, se trata más bien de un acuerdo político de intenciones para continuar negociando en lo comercial. Permite ganar tiempo y salva la situación estética desde una perspectiva política. Las bolsas europeas lo encajarán positivamente al principio, pero puede que esa interpretación dure poco debido a lo insustancial del contenido. Lo bueno es que, con el paso de unos cuantos días, se interpretará positivamente (para bolsas) porque, al extenderse las conversaciones/negociaciones hasta incluso 2022, en la práctica el Brexit deja de ser una incertidumbre inmediata.

Fuente: Bankinter. Imagen: ABC internacional

28. noviembre 2018 por Patrial
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